A Rozavella

A Rozavella (Ortigueira) En la parroquia de San Adrián de Veiga se encuentra esta casa de estilo ecléctico de extrema sobriedad, compuesta de dos plantas y bajocubierta, abuhardillado en la fachada delantera. La escasa decoración se encuentra en la fachada principal que da a la carretera. En la planta baja se disponen la puerta de entrada y sendas ventanas pareadas a cada lado con arcos escarzanos, mientras que en la primera planta vemos tres vanos de dintel recto, con antepechos de hierro forjado y un recercado de arcos escarzanos. Debido a las ampliaciones de la vía la vivienda ha perdido el muro original y el pequeño jardín delantero, quedando como elemento destacado la palmera canaria que supera probablemente el siglo de vida. La familia que posee la villa en la actualidad la adquiere en 1946 a la viuda e hijos del sastre Andrés Martínez Mariña, “Rozavella”, promotor de la casa, que también era su lugar de trabajo.

Casas de Porto

Casas de Porto (Fene) En la parroquia de Perlío podemos observar este curioso conjunto compuesto por dos villas, muy próximas entre sí, levantadas por el indiano Antonio Porto Saavedra. Antonio emigra a Cuba con su padre siendo adolescente, donde trabaja como maestro de obras, participando por ejemplo en la construcción del ferrocarril. A su retorno de la isla edifica la primera de las viviendas, ubicada en el lado norte de la propiedad, junto a la vía del tren. Tras el pequeño jardín perfilado con seto de boj encontramos una casa con planta en forma de L dispuesta en dos alturas y el bajocubierta. Encalada en blanco las aristas de sillería rehundida enmarcan el volumen, sucediéndose en la fachada principal cinco vanos en cada planta, con antepechos de balaustre y alféizares decorados.

 En un segundo y definitivo retorno Antonio Porto construye otra vivienda en la finca, en su extremo suroeste. La villa es un ejemplo de la adaptación de lenguajes arquitectónicos de la isla de Cuba, sobresaliendo el porche, cuyas columnas sostienen una gran terraza, así como los vanos que dan acceso a la misma. Es una de las primeras edificaciones en hormigón armado de la zona. De planta rectangular la vivienda se despliega en dos alturas siendo la segunda abuhardillada, con una decoración muy sobria, exceptuando el denticulado de la cornisa. La parte central de la fachada sur sobresale de forma discreta, coronada por sendos pináculos. Parece que Antonio Porto adquirió las tres palmeras canarias que adornan las casas en un invernadero en Xuvia. A su muerte, sus dos hijas heredaron ambas villas, si bien con el paso de los años parte de la finca original ha sido vendida.

Casa dos Miranda

Casa dos Miranda (Ribadeo) En el centro de la villa de Ribadeo, muy próxima a la Fonte dos Catro Canos se encuentra esta casa de grandes dimensiones, propiedad de los Miranda, familia de honda raigambre ribadense. El inmueble se dispone en planta baja y dos pisos, además del bajocubierta, existiendo un pequeño mirador de vidrio coronando el tejado. De sobria decoración, en la fachada principal nueve vanos se suceden de forma regular en las tres plantas, estando recercados por completo y rematados por arcos escarzanos con falsas claves. Las ventanas de primera y segunda planta se abren a balcones de hierro forjado, situándose a ambos lados del hueco central sendos escudos de armas de los propietarios. Líneas de imposta recorren la división entre las tres alturas. En la parte posterior de la vivienda una gran terraza abalaustrada se abre al jardín, donde se encuentra la palmera canaria.

Villa Lucinda

Villa Lucinda (Culleredo) Localizada en A Corveira, Villa Lucinda es uno de los mejores ejemplos de arquitectura racionalista del concello, con elementos decorativos propios del Art Decó, habiendo sido diseñada por Santiago Rey Pedreira y José Caridad Mateo en los años treinta del siglo pasado. La vivienda ocupa un alto sobre la carretera que, bordeando la costa, conduce hacia A Coruña.

En sus fachadas norte y este se concentra toda la ornamentación, siendo las restantes de mayor sencillez. De planta cuadrada y dos pisos, destaca la torre que se eleva una altura por encima del resto del inmueble, sobresaliendo además a nivel de fachada, una prestancia contrapuesta por la ligereza de las ventanas en esquina que se disponen en los pisos segundo y tercero de la misma. En la fachada principal un porche permite el acceso a la vivienda, estando la planta superior casi completamente acristalada. Es de reseñar como solución decorativa la agrupación de los vanos mediante un leve retranqueo de la fachada y el empleo de viseras, que otorgan gran horizontalidad a la percepción estética de la obra. Restaurado desde el año 2008 actualmente las instalaciones albergan la Policía Local de Culleredo. Una única palmera canaria destaca en el jardín como muestra quizá de una vinculación indiana.

Chalet de Fondón

Chalet de Fondón (Viveiro) Nos encontramos ante uno de los mejores ejemplos de arquitectura indiana de Galicia, situado en la parroquia de Magazos. Promovida en el año 1927 por el emigrante en Cuba Antonio Pernas Corral, la vivienda es de estilo regionalista, constando de cuatro plantas. Destaca en esta imponente construcción la torre, que supera en una altura el resto de la casa, las grandes galerías acristaladas que ocupan gran parte de las fachadas sur y este o los delicados jabaldones que sostienen la cubierta. La planta es movida, lo que sumado a los constantes retranqueos de la fachada dota al conjunto de un gran dinamismo estético. En el aspecto material sobresale la carpintería tanto en exteriores como en el interior, habiendo sido premiado el mobiliario del salón principal en 1927 con el primer premio de la Exposición Universal de Barcelona. En el jardín de estilo francés, que no llegó a ejecutarse en su totalidad, podemos encontrar una araucaria o una gran palmera canaria que cuentan al menos la edad de la villa.

Para más información: Casas de Indianos

Escuela Agrícola Pedro Murias

Escuela Agrícola Pedro Murias (Ribadeo) Pedro Murias, natural de A Devesa, emigra a Cuba en 1865, encontrando empleo en una fábrica de tabacos. Con el paso de los años se convertirá en uno de los principales fabricantes de la isla, creando varias marcas de cigarros cultivados principalmente en Pinar del Río. Una de sus mandas testamentarias estipula la creación de esta escuela, con la que el ribadense busca que los muchachos de su parroquia natal obtengan una mejor formación que les permita evitar la emigración. Dotada con más de 150.000 pesos de oro, la puesta en marcha de la misma se dilatará durante varios años.

Centro pionero en A Mariña, la enseñanza de la Escuela Agrícola Pedro Murias se basa en la experiencia directa y la apertura a nuevas técnicas y usos agrícolas, tratando de aumentar la escasa productividad del campo gallego. Dispone de unas 14 hectáreas de tierra, siendo su primer director el agrónomo ribadense Enrique Suárez Couto, bajo cuyo mandato se termina –en 1920- el primero de los edificios de la escuela. El inmueble se divide en planta baja, alta y bajocubierta abuhardillado, con un diseño ecléctico en el que destacan las líneas de imposta en la fachada principal o la cueva que se abre entre los brazos de la escalinata de acceso. La araucaria y palmeras que se alzan ante el volumen refuerzan el carácter indiano del mismo.

Balneario de Mondariz

Balneario de Mondariz (Mondariz-Balneario) En el siglo XIX las aguas minerales de Mondariz se hacen famosas gracias al empleo de la Fuente del Troncoso con fines terapéuticos por parte del doctor Domingo Blanco Lage. En 1872 se descubre la Fuente da Gándara y el empresario Ramón Peinador Vela solicita la declaración de utilidad pública de sus aguas, que llega al año siguiente. Pronto la fábrica de aguas de los hermanos Enrique y Ramón Peinador Vela embotellará a pleno rendimiento, tomando un nuevo rumbo la actividad con la apertura de la casa de baños en 1880. El éxito de las aguas fue tal que en 1898 se inaugura el Gran Hotel, una de las mejores obras de su arquitecto, el vallisoletano Jenaro de la Fuente Domínguez.  El inmueble, de estilo ecléctico, con influencias de la arquitectura francesa y planta en forma de E, dispone de un comedor para 800 comensales y capacidad para más de 500 huéspedes.

Los encargados de cubrir la Fuente de la Gándara fueron los insignes Antonio Palacios y Joaquín Otamendi, que elaboran un templo clásico donde destaca el empleo de magnas columnas de granito pulido. En la pared de esta obra hay fijada una placa que reza: “Los hijos de Mondariz en la Argentina a D. Enrique Peinador Vela. Carácter, generosidad, espíritu progresista. 16 de julio de 1920.” El mismo clasicismo emplea Palacios en el diseño de la planta de embotellado, contigua al manantial, y que hoy se encuentra rehabilitada como parte del circuito del balneario. La aportación del gallego no termina aquí, siéndole encargadas en 1909 las obras del Gran Hotel Sanatorio, pensado para combinar las comodidades de un hotel moderno con las terapias termales más avanzadas. Junto al Gran Hotel Sanatorio se encuentra el volumen conocido como A Baranda, probablemente también obra de Palacios.