Jardines de Artime

Jardines de Artime (Vilagarcía de Arousa) Entre la playa de Compostela y la vía del tren que une Vilagarcía con Carril se encuentra una curiosa propiedad con uno de los jardines botánicos privados más importantes de Galicia. La historia comienza en el año 1794, cuando el asturiano Ramón Pérez Santamaría levanta una fábrica de curtidos en una gran finca que se extiende hasta el mar, que por aquellas ya ocupaba a treinta personas. En 1800, ocho años antes de su muerte, Santamaría completa el conjunto construyendo una residencia pacega.

La actividad fabril continúa hasta finales del siglo XIX, cuando su propietario, el comerciante Benigno Artime, decide transformar el espacio en una residencia precedida de un amplio jardín botánico. Pocos años antes, en 1873, finalizaban las obras de la vía férrea que unía Santiago de Compostela con Carril, primer tramo realizado en Galicia, y cuyo trazado corta la propiedad, pasando a escasa distancia de la fábrica. La construcción de la carretera, por su parte, divide en dos la finca, donándose en los años treinta la parte que hoy es el parque de Compostela.

En el jardín destacan especialmente un taxodio o ciprés calvo, incluido en el Catálogo de Árbores Senlleiras de la Xunta de Galicia, así como la plantación de hasta treinta y ocho palmeras de diversas especies, especialmente canarias.

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A Rozavella

A Rozavella (Ortigueira) En la parroquia de San Adrián de Veiga se encuentra esta casa de estilo ecléctico de extrema sobriedad, compuesta de dos plantas y bajocubierta, abuhardillado en la fachada delantera. La escasa decoración se encuentra en la fachada principal que da a la carretera. En la planta baja se disponen la puerta de entrada y sendas ventanas pareadas a cada lado con arcos escarzanos, mientras que en la primera planta vemos tres vanos de dintel recto, con antepechos de hierro forjado y un recercado de arcos escarzanos. Debido a las ampliaciones de la vía la vivienda ha perdido el muro original y el pequeño jardín delantero, quedando como elemento destacado la palmera canaria que supera probablemente el siglo de vida. La familia que posee la villa en la actualidad la adquiere en 1946 a la viuda e hijos del sastre Andrés Martínez Mariña, “Rozavella”, promotor de la casa, que también era su lugar de trabajo.

Casas de Porto

Casas de Porto (Fene) En la parroquia de Perlío podemos observar este curioso conjunto compuesto por dos villas, muy próximas entre sí, levantadas por el indiano Antonio Porto Saavedra. Antonio emigra a Cuba con su padre siendo adolescente, donde trabaja como maestro de obras, participando por ejemplo en la construcción del ferrocarril. A su retorno de la isla edifica la primera de las viviendas, ubicada en el lado norte de la propiedad, junto a la vía del tren. Tras el pequeño jardín perfilado con seto de boj encontramos una casa con planta en forma de L dispuesta en dos alturas y el bajocubierta. Encalada en blanco las aristas de sillería rehundida enmarcan el volumen, sucediéndose en la fachada principal cinco vanos en cada planta, con antepechos de balaustre y alféizares decorados.

 En un segundo y definitivo retorno Antonio Porto construye otra vivienda en la finca, en su extremo suroeste. La villa es un ejemplo de la adaptación de lenguajes arquitectónicos de la isla de Cuba, sobresaliendo el porche, cuyas columnas sostienen una gran terraza, así como los vanos que dan acceso a la misma. Es una de las primeras edificaciones en hormigón armado de la zona. De planta rectangular la vivienda se despliega en dos alturas siendo la segunda abuhardillada, con una decoración muy sobria, exceptuando el denticulado de la cornisa. La parte central de la fachada sur sobresale de forma discreta, coronada por sendos pináculos. Parece que Antonio Porto adquirió las tres palmeras canarias que adornan las casas en un invernadero en Xuvia. A su muerte, sus dos hijas heredaron ambas villas, si bien con el paso de los años parte de la finca original ha sido vendida.

Casa dos Miranda

Casa dos Miranda (Ribadeo) En el centro de la villa de Ribadeo, muy próxima a la Fonte dos Catro Canos se encuentra esta casa de grandes dimensiones, propiedad de los Miranda, familia de honda raigambre ribadense. El inmueble se dispone en planta baja y dos pisos, además del bajocubierta, existiendo un pequeño mirador de vidrio coronando el tejado. De sobria decoración, en la fachada principal nueve vanos se suceden de forma regular en las tres plantas, estando recercados por completo y rematados por arcos escarzanos con falsas claves. Las ventanas de primera y segunda planta se abren a balcones de hierro forjado, situándose a ambos lados del hueco central sendos escudos de armas de los propietarios. Líneas de imposta recorren la división entre las tres alturas. En la parte posterior de la vivienda una gran terraza abalaustrada se abre al jardín, donde se encuentra la palmera canaria.

Villa Lucinda

Villa Lucinda (Culleredo) Localizada en A Corveira, Villa Lucinda es uno de los mejores ejemplos de arquitectura racionalista del concello, con elementos decorativos propios del Art Decó, habiendo sido diseñada por Santiago Rey Pedreira y José Caridad Mateo en los años treinta del siglo pasado. La vivienda ocupa un alto sobre la carretera que, bordeando la costa, conduce hacia A Coruña.

En sus fachadas norte y este se concentra toda la ornamentación, siendo las restantes de mayor sencillez. De planta cuadrada y dos pisos, destaca la torre que se eleva una altura por encima del resto del inmueble, sobresaliendo además a nivel de fachada, una prestancia contrapuesta por la ligereza de las ventanas en esquina que se disponen en los pisos segundo y tercero de la misma. En la fachada principal un porche permite el acceso a la vivienda, estando la planta superior casi completamente acristalada. Es de reseñar como solución decorativa la agrupación de los vanos mediante un leve retranqueo de la fachada y el empleo de viseras, que otorgan gran horizontalidad a la percepción estética de la obra. Restaurado desde el año 2008 actualmente las instalaciones albergan la Policía Local de Culleredo. Una única palmera canaria destaca en el jardín como muestra quizá de una vinculación indiana.

Chalet de Fondón

Chalet de Fondón (Viveiro) Nos encontramos ante uno de los mejores ejemplos de arquitectura indiana de Galicia, situado en la parroquia de Magazos. Promovida en el año 1927 por el emigrante en Cuba Antonio Pernas Corral, la vivienda es de estilo regionalista, constando de cuatro plantas. Destaca en esta imponente construcción la torre, que supera en una altura el resto de la casa, las grandes galerías acristaladas que ocupan gran parte de las fachadas sur y este o los delicados jabaldones que sostienen la cubierta. La planta es movida, lo que sumado a los constantes retranqueos de la fachada dota al conjunto de un gran dinamismo estético. En el aspecto material sobresale la carpintería tanto en exteriores como en el interior, habiendo sido premiado el mobiliario del salón principal en 1927 con el primer premio de la Exposición Universal de Barcelona. En el jardín de estilo francés, que no llegó a ejecutarse en su totalidad, podemos encontrar una araucaria o una gran palmera canaria que cuentan al menos la edad de la villa.

Para más información: Casas de Indianos

Escuela Agrícola Pedro Murias

Escuela Agrícola Pedro Murias (Ribadeo) Pedro Murias, natural de A Devesa, emigra a Cuba en 1865, encontrando empleo en una fábrica de tabacos. Con el paso de los años se convertirá en uno de los principales fabricantes de la isla, creando varias marcas de cigarros cultivados principalmente en Pinar del Río. Una de sus mandas testamentarias estipula la creación de esta escuela, con la que el ribadense busca que los muchachos de su parroquia natal obtengan una mejor formación que les permita evitar la emigración. Dotada con más de 150.000 pesos de oro, la puesta en marcha de la misma se dilatará durante varios años.

Centro pionero en A Mariña, la enseñanza de la Escuela Agrícola Pedro Murias se basa en la experiencia directa y la apertura a nuevas técnicas y usos agrícolas, tratando de aumentar la escasa productividad del campo gallego. Dispone de unas 14 hectáreas de tierra, siendo su primer director el agrónomo ribadense Enrique Suárez Couto, bajo cuyo mandato se termina –en 1920- el primero de los edificios de la escuela. El inmueble se divide en planta baja, alta y bajocubierta abuhardillado, con un diseño ecléctico en el que destacan las líneas de imposta en la fachada principal o la cueva que se abre entre los brazos de la escalinata de acceso. La araucaria y palmeras que se alzan ante el volumen refuerzan el carácter indiano del mismo.