Cementerio de Pereiró

Cementerio de Pereiró (Vigo) En 1889 el concello inicia los trámites para la creación del nuevo cementerio municipal, en un momento en que la ciudad contaba con 15.000 habitantes y sostenía un gran crecimiento económico. El recinto se termina en 1898, un rectángulo de 250 por 260 metros cuyo primer enterramiento es un niño: José Rodríguez Rodríguez, de once años. El camposanto supone un excepcional conjunto artístico en el que la arquitectura predomina sobre la escultura, pudiendo encontrar a autores como Francisco Castro Represas, Manuel Gómez Román o Francisco Asorey. De entre los enterramientos que podemos destacar tenemos:

El Monumento a los soldados repatriados de Cuba y Filipinas. La obra fue promovida por la Cruz Roja en recuerdo de la gran cantidad de militares que llegaron al puerto vigués tras la guerra de Cuba, y por cuya solidaria atención la ciudad de Vigo se ganó el siempre benéfica para su lema.

El Mausoleo de Antonio Sanjurjo Badía. Compuesto de una columna mortuoria troncopiramidal y una estatua pensante femenina de gran realismo y calidad, es mandado hacer por Antonio Sanjurjo, quien tras pasar cinco años en Cuba logra reunir capital y experiencia suficiente para establecerse en Vigo, donde obtendría un gran éxito con su fundición La Industriosa.

El Panteón de los Alonso Santodomingo. El proyecto del mismo data de 1910, firmado por el arquitecto Álvarez Reyero, si bien el investigador Martín Curty atribuye el diseño a Michel Pacewicz. El trabajo, de gran monumentalidad, está realizado en un estilo clasicista, empleando el orden dórico. La familia de Antonio Alonso Santomingo está vinculada a la emigración a través de la presencia de éste en Cuba, donde permanece diecinueve años, contrayendo matrimonio.

Cementerio de San Amaro

Cementerio de San Amaro (A Coruña) Inaugurado en 1813, es construido a raíz de la prohibición de enterramientos en el entorno de las iglesias. Su interior alberga interesantes panteones y conjuntos escultóricos. En el cementerio civil se encuentra la tumba del carpintero que inspiró a Manuel Rivas su novela O lapis do carpinteiro.

Otros enterramientos ilustres son los de Eduardo Pondal o Wenceslao Fernández Flórez. Los restos del teniente general Gonzalo Queipo de Llano descansan en la capilla neoclásica situada fuera del recinto del camposanto, mandada edificar por él en 1834.