Casa en Porta dos Mariños

Casa en Porta dos Mariños (Padrón)  En plena carretera nacional, entre las localidades de Santiago de Compostela y Padrón podemos ver esta sencilla villa campestre. Ejecutada en un estilo tradicional la casa dispone de tres pisos y planta rectangular. A nivel estético encontramos los paños encalados en blanco a excepción del recercado de los vanos, que varían entre dinteles rectos y escarzanos. Una gran parcela se extiende junto a la vivienda, donde sobresale una palmera canaria y varias trachycarpus.

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Fábrica de Jabón de Herbón

Fábrica de Jabón de Herbón (Padrón) Situado en la carretera de Lestido este inmueble de sótano y planta baja está acondicionado actualmente como vivienda. Antaño parece que las instalaciones albergaron una fábrica de jabones, lo que casa perfectamente con la tipología constructiva del inmueble, bajo y alargado, con una considerable chimenea en uno de sus ángulos. Una palmera canaria de considerable altura guarda la entrada de la amplia finca.

El Carballal

El Carballal (Padrón) Desconocemos el origen de la propiedad, si bien podemos vincularla a mediados del siglo XX al Capitán de Artillería de la Armada Octavio Sanmartín Domínguez. Este mecenas de Padrón destaca, por ejemplo, por haber sido impulsor del “Pedrón de Ouro” o de la Fundación Rosalía de Castro, de la que fue su cuarto presidente.

La propiedad tiene casi 60 000 metros cuadrados de extensión, con minas de agua, prados, áreas de cultivo y espacios ajardinados. En el centro se ubican la vivienda de los guardeses de la propiedad  y el palacete principal. De planta rectangular, la vivienda de estilo ecléctico se dispone en dos alturas, con balcones de hierro forjado en la fachada este y una gran terraza en el lado sur, sobre el porche de entrada a la casa. En derredor muros de granito dibujan paseos de parras, pequeños jardines y espacios donde situamos bancos y mesas de piedra o una fuente. Es en este lugar donde se distribuyen, entre otros árboles centenarios, varias palmeras canarias también seculares.

Casas de los Canónigos

Casas de los Canónigos (Padrón) Este conjunto de ocho viviendas, dispuestas a lo largo de la carretera y frente a la Colegiata de Santa María de Adina, en Iria Flavia, fueron edificadas en 1790 para ser habitadas por los canónigos de la iglesia. La Fundación Camilo José Cela posee en propiedad varias de las casas, que albergan la sede de la entidad así como el museo acerca del escritor. La palmera, de gran envergadura, está situada en el jardín trasero de la segunda de las viviendas.

Casa de la Viuda

Casa de la Viuda (Padrón) Ubicada justo frente a la basílica de A Escravitude, hoy en día la vivienda alberga un restaurante, habiendo sufrido reformas poco respetuosas con la factura original del inmueble. El jardín, por su parte, desaparece para habilitarse un aparcamiento. El nombre proviene de la mujer que habitaba la casa, retornada de Venezuela. La palmera canaria es relativamente joven, habiendo sido plantada a mediados del siglo pasado.

Jardín Botánico-Artístico

Jardín Botánico-Artístico (Padrón) En este espacio, declarado Bien de Interés Cultural en el año 1946, con categoría de Jardín Histórico, conviven más de trescientas especies vegetales distintas. Su diseño se inspira en la moda francesa, estando cercado por una reja de hierro forjado, y con sus áreas distribuidas a través del pasillo central de plátanos. En apenas una hectárea de terreno conviven gran cantidad de especies exóticas, algunas únicas en nuestro país, destacando la secuoya roja, que representa el techo del jardín.

Fábrica de lámparas “Iria”

Fábrica de lámparas “Iria” (Padrón) En 1929 se ponía en marcha en Iria Flavia una de las industrias más modernas de Galicia, una aventura empresarial que tenía como objetivo la fabricación y venta de lámparas incandescentes. El impulsor de la compañía era el comerciante y político padronés Estanislao Pérez Artime. Concejal y diputado, su carrera política le vale ser represaliado durante la guerra civil, pasando por la cárcel y viendo confiscados buena parte de sus bienes.

La industria nunca llega a despegar, suspendiéndose la actividad en 1930 por el descrédito de la marca, que vendía gran cantidad de género defectuoso. A pesar de los buenos años durante la guerra, el exceso de producción del sector provoca una guerra de precios en España que va mermando las opciones de supervivencia de Iria, cerrando finalmente la fábrica a mediados de los años setenta.