Marquesado de la Ceboleira

Marquesado de la Ceboleira (Vigo) Con este curioso nombre que evoca el barrio donde se levanta solía referirse a su vivienda el industrial Eugenio Rodríguez Otero, propietario las Industrias Reunidas de Grasas, Aceites y Sebos (IRGAS). Construye la casa en el Camiño do Sobreiro, muy próxima al solar donde se ubican las instalaciones fabriles en lo que hoy en día es la parroquia de La Paz. A un lado de la entrada, como se puede ver en la antigua fotografía de la misma, se encuentra una palmera canaria de gran porte. En el año 1993 la parcela es vendida al verse afectada por la reordenación de la zona, urbanizándose de forma acelerada el entorno, en un proceso que significó la desaparición de muchas otras villas de gran interés en todo el término municipal.

Los descendientes de Eugenio Rodríguez ofrecen al consistorio donarle la palmera, trasladándose de este modo a su ubicación actual en la playa del Vao, donde es plantada junto a otros ejemplares de similar tamaño, siendo la que ocupa, de las dos palmeras pareadas, el puesto a la izquierda de la imagen.

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Casa de Charo

Casa de Charo (Ortigueira) Ubicada justo frente a La Viña, esta casa indiana fue promovida en 1920 por el emigrante en Cuba Antonio Rey. Además de la vivienda, que se dispone en dos pisos y el bajocubierta, existen varias construcciones auxiliares como las cuadras, situadas en la finca trasera. En la parte delantera, por la contra, se desarrolla un cuidado jardín en el que destacan las palmeras canarias que flanquean el acceso.

El inmueble parte de un estilo de construcción tradicional, destacando la ampliación que, a modo de galería, recorre las tres plantas en el centro de la fachada principal, donde se abren vanos de gran amplitud y se dispone una decoración a base de aplacados de mármol verde. El mismo mármol recerca los dos vanos restantes de la primera planta, mientras que una línea de imposta recorre la división entre ambos pisos, elementos decorativos de una casa dotada de gran originalidad.

La Viña

La Viña (Ortigueira) Tiene esta villa la peculiaridad de encontrarse frente a otra de gran porte, Casa de Charo, dado que fueron promovidas aquella por Antonio Rey y ésta por su hermano, ambos emigrados en Cuba. Emplazada en el lugar de Senra la vivienda fue construida en el año 1920 en un estilo ecléctico y con una disposición volumétrica y de planta tradicional, constando de sótano, dos plantas y bajocubierta. En el cuidado jardín, dos palmeras canarias flanquean el acceso a la puerta principal. La decoración se ofrece en su fachada delantera, próxima a la carretera, disponiendo tres vanos en cada planta con arcos escarzanos, recercados acodados y antepechos de hierro forjado. Una galería ocupa el espacio central de la primera planta.

Casa de la Viuda

Casa de la Viuda (Padrón) Ubicada justo frente a la basílica de A Escravitude, hoy en día la vivienda alberga un restaurante, habiendo sufrido reformas poco respetuosas con la factura original del inmueble. El jardín, por su parte, desaparece para habilitarse un aparcamiento. El nombre proviene de la mujer que habitaba la casa, retornada de Venezuela. La palmera canaria es relativamente joven, habiendo sido plantada a mediados del siglo pasado.

Jardines de Artime

Jardines de Artime (Vilagarcía de Arousa) Entre la playa de Compostela y la vía del tren que une Vilagarcía con Carril se encuentra una curiosa propiedad con uno de los jardines botánicos privados más importantes de Galicia. La historia comienza en el año 1794, cuando el asturiano Ramón Pérez Santamaría levanta una fábrica de curtidos en una gran finca que se extiende hasta el mar, que por aquellas ya ocupaba a treinta personas. En 1800, ocho años antes de su muerte, Santamaría completa el conjunto construyendo una residencia pacega.

La actividad fabril continúa hasta finales del siglo XIX, cuando su propietario, el comerciante Benigno Artime, decide transformar el espacio en una residencia precedida de un amplio jardín botánico. Pocos años antes, en 1873, finalizaban las obras de la vía férrea que unía Santiago de Compostela con Carril, primer tramo realizado en Galicia, y cuyo trazado corta la propiedad, pasando a escasa distancia de la fábrica. La construcción de la carretera, por su parte, divide en dos la finca, donándose en los años treinta la parte que hoy es el parque de Compostela.

En el jardín destacan especialmente un taxodio o ciprés calvo, incluido en el Catálogo de Árbores Senlleiras de la Xunta de Galicia, así como la plantación de hasta treinta y ocho palmeras de diversas especies, especialmente canarias.

A Rozavella

A Rozavella (Ortigueira) En la parroquia de San Adrián de Veiga se encuentra esta casa de estilo ecléctico de extrema sobriedad, compuesta de dos plantas y bajocubierta, abuhardillado en la fachada delantera. La escasa decoración se encuentra en la fachada principal que da a la carretera. En la planta baja se disponen la puerta de entrada y sendas ventanas pareadas a cada lado con arcos escarzanos, mientras que en la primera planta vemos tres vanos de dintel recto, con antepechos de hierro forjado y un recercado de arcos escarzanos. Debido a las ampliaciones de la vía la vivienda ha perdido el muro original y el pequeño jardín delantero, quedando como elemento destacado la palmera canaria que supera probablemente el siglo de vida. La familia que posee la villa en la actualidad la adquiere en 1946 a la viuda e hijos del sastre Andrés Martínez Mariña, “Rozavella”, promotor de la casa, que también era su lugar de trabajo.

Casas de Porto

Casas de Porto (Fene) En la parroquia de Perlío podemos observar este curioso conjunto compuesto por dos villas, muy próximas entre sí, levantadas por el indiano Antonio Porto Saavedra. Antonio emigra a Cuba con su padre siendo adolescente, donde trabaja como maestro de obras, participando por ejemplo en la construcción del ferrocarril. A su retorno de la isla edifica la primera de las viviendas, ubicada en el lado norte de la propiedad, junto a la vía del tren. Tras el pequeño jardín perfilado con seto de boj encontramos una casa con planta en forma de L dispuesta en dos alturas y el bajocubierta. Encalada en blanco las aristas de sillería rehundida enmarcan el volumen, sucediéndose en la fachada principal cinco vanos en cada planta, con antepechos de balaustre y alféizares decorados.

 En un segundo y definitivo retorno Antonio Porto construye otra vivienda en la finca, en su extremo suroeste. La villa es un ejemplo de la adaptación de lenguajes arquitectónicos de la isla de Cuba, sobresaliendo el porche, cuyas columnas sostienen una gran terraza, así como los vanos que dan acceso a la misma. Es una de las primeras edificaciones en hormigón armado de la zona. De planta rectangular la vivienda se despliega en dos alturas siendo la segunda abuhardillada, con una decoración muy sobria, exceptuando el denticulado de la cornisa. La parte central de la fachada sur sobresale de forma discreta, coronada por sendos pináculos. Parece que Antonio Porto adquirió las tres palmeras canarias que adornan las casas en un invernadero en Xuvia. A su muerte, sus dos hijas heredaron ambas villas, si bien con el paso de los años parte de la finca original ha sido vendida.