Un Gran Poder Conlleva Una Gran Responsabilidad

ADRIÁN GONZÁLEZ GARCÍA. Si estás leyendo este artículo sabrás el efecto que el picudo rojo está teniendo sobre las palmeras canarias en Galicia. Pero, ¿por qué este vegetal es incapaz de defenderse de este insecto?

Viajemos a la tierra de origen del picudo, el sureste asiático, donde se alimenta de los cocoteros. El cocotero y la palmera canaria pertenecen a la misma familia, en la cual también se encuentra la palmera dactilífera. Dado que todas estas plantas son parientes, si un organismo es capaz de parasitar una de ellas, muy probablemente podrá hacer lo mismo con las demás.

Algo similar sucede con nuestra especie y el resto de primates que, debido a que nos parecemos, tenemos en común una serie de enfermedades, como los piojos, que también atacan a los chimpancés, o el virus del SIDA, que se originó en el mono rhesus.

El picudo inicialmente afectaba a los cocoteros, pero gracias al comercio entró en contacto con otros vegetales de la misma familia. Primero se extendió por el sur de Asia, donde atacó a las palmeras dactilíferas, otra especie muy comercializada que favoreció aún más su dispersión. Finalmente, a principios de la década de 1990 llegó a Andalucía y en tan solo 10 años se extendió por toda la costa levantina. En Galicia los primeros casos aparecieron en 2014, en Gondomar.

Pero, ¿por qué el cocotero es capaz de mantener más o menos controlado al picudo, pero la palmera canaria no?

Probablemente el picudo desciende de algún escarabajo del sureste asiático que se alimentaba de otro vegetal y que, a través de mutaciones, fue capaz de alimentarse de los cocoteros. Al principio lo haría de una forma muy ineficiente, pero con el tiempo, la evolución iría seleccionando aquellos individuos mejor adaptados a este fin. Así, se habría originado este parásito altamente especializado en atacar palmeras y otras especies próximas.

Pero al mismo tiempo que el picudo iba perfeccionando su ataque, la evolución iría seleccionando aquellos cocoteros con mecanismos de defensa más eficaces. Además, también por evolución, irían apareciendo animales que se alimentaban del picudo. Es decir, el cocotero tuvo tiempo de adaptarse al picudo cuando éste aún no era muy eficaz.

Pero las palmeras canarias nunca tuvieron contacto con este insecto, por lo que carecen totalmente de defensas ante él, y en el ambiente en el que viven no existen animales que lo coman. ¿Que sucederá cuándo un parásito altamente especializado llega a un lugar en el que no tiene depredadores y si tiene vegetales muy parecidos a los que parasita, que carecen totalmente de defensas?

Probablemente, con el tiempo, la palmera canaria desarrollará mecanismos de defensa y en Galicia aparecerá algún animal que se alimente del picudo. Pero ese tiempo pueden ser cientos de años y el picudo está demostrando ser demasiado eficaz. Así pues, ya que nosotros, a través del “poder” del comercio, somos los responsables de esta plaga, debería ser también nuestra responsabilidad ponerle freno al picudo rojo.

Anuncios